De las cosas más extrañas que llegaron a la tienda de artículos de segunda mano, durante el tiempo que anduve por allí, hay que destacar una especie de enano-gnomo de jardín, en plástico, con las uñas pintadas de rojo y un agujero en el que alguna vez hubo una herramienta o utensilio. Lo compré por lo feo e inquietante que resultaba. Yo estaba seguro de que ese curioso personaje no dejaría a nadie indiferente.Durante el pasado Campeonato de Europa de Selecciones, el enano andaba dando vueltas por el salón y comprobamos que cuando el enano estaba cerca del televisor, la selección española de fultbol jugaba mejor. A partir de ese momento empezamos a ubicar al enano en el lado de la tele en el que más falta hacía. Cuando la selección dominaba y precisaba un gol, el enano se ponía en el lado del ataque, y cuando era preciso asegurar bien en la defensa, pues pasaba al otro lado.
Lo que empezó como un juego, terminó con España campeona de Europa, por segunda vez en su historia. Todos nos reímos mucho con el enano, y fueron muchas las bromas a las que dio lugar.
Cuando hace un mes comenzaba a rodar el balón en el Mundial de Sudáfrica, el enano acumulaba dos dedos de polvo en el trastero de nuestra terraza. Los medios daban a España favorita y llegó el susto: perdimos contra Suiza nuestro primer partido. En el siguiente encuentro ante Honduras, estábamos viendo el partido con mi hermano Juanma cuando de repente nos pregunta ¿Oye, y el enano aquel que teníais? ¡Oh Dios, cómo no hemos caído! ¡Nos hemos confiado y casi nos jugamos el mundial! Inmeditamente fuimos a buscarlo y allí estaba, esperando paciente su momento de gloria, con su sonrisa malévola.
A partir del segundo tiempo del partido de Honduras el enano estuvo junto a la tele en todo momento. Alternando su trabajo en defensa y en ataque cuando era menester y no con poca discusión entre nosotros sobre qué era más importante, afianzar el marcador con un segundo gol o reforzar la defensa. Esther, mucho más conservadora en el juego que un servidor, se ha encargado de cambiar al enano, cuando íbamos por delante en el marcador, en cada ataque del adversario, subiendo luego a rematar en faltas a balón parado y todos los corners.
Ahora que muchos hablan de San Iker, del Guaje, de Pujol, del genio de Fuentealbilla, del Pulpo Paul y de la madre que lo parió, quiero hacer desde estas líneas un sentido homenaje al enano que desde la sombra y con su encomiable trabajo, puso su granito de arena para que España llegase a lo más alto del fútbol mundial. El resto, ya es historia.