No es de extrañar que el sitio siga abierto y que la misma familia, y subrayo lo de familia, siga al frente del negocio. Y es que es este un verdadero negocio familiar, en el que la familia se convierte en una máquina perfectamente engrasada y lista para prestar un servicio inmejorable. Desde el restaurante hasta las hamacas.
Frente a la notable mutabilidad de los negocios en la Costa del Sol, donde hay inmobiliarias especialistas en el alquiler de bares y restaurantes para extranjeros que quieren probar fortuna, ellos llevan muchos años, yo llevo yendo más de 30, prestando un servicio afable y cercano a los que como yo, pasamos los veranos en La Carihuela (Torremolinos).
“Los Pescadores” sigue hoy la estela de su Patriarca, de piel morena y arrugada, delgado, de pelo plateado, sirviendo las bebidas tras la vieja barra de ladrillo, y tras él, en una pequeña hornacina en la pared aquella barquichuela pintada a franjas de colores vistosos, que recordaba la procedencia de unas gentes que pasaron de ser pescadores, a restauradores, hoteleros, cocineros, camareros, hamaqueros, espeteros, etc.
Hoy Miguel, Rafa, Salvador, sus mujeres, sus hijos, su cuñado Rafa, siguen dándonos la bienvenida con una sonrisa franca, sincera, la de aquel que te aprecia, te estima y se deja la piel por hacer que tus vacaciones sean lo que tu esperas de ellas.
Curioso que siendo un restaurante todavía no haya hablado de las especialidades de “Los Pescadores”, supongo que son tantos los motivos por los que voy, y que nada tienen que ver con la comida, que casi me olvido.
No soy objetivo ni lo pretendo cuando afirmo que se trata de la mejor freidora de toda la Costa del Sol. Para comer una ensalada de pimientos, boquerones, salmonetes o mero alioli, un arroz más que digno y unos postres que nadie se espera de lo buenos que están.
Nos vemos el verano que viene, amigos.