Hace justo un año escribí una pequeña reflexión sobre el sentimiento de pertenencia al grupo de identidad "andaluces". Entonces no lo tenía claro. Ahora, un año más tarde y después de todo lo que ha llovido, hablo como miembro del grupo poblacional "andaluces", es decir, nacidos en un territorio del sur de la Península Ibérica, y nada más.
Si ser andaluz significa tener más posibilidades de ser un parado, de morirme esperando una operación o de que mis hijos fracasen en sus estudios, lo digo desde ahora... NO QUIERO SER ANDALUZ.
Si ser andaluz significa que sólo podré aspirar a ser gobernado por unas siglas o la misma persona durante toda mi vida... NO QUIERO SER ANDALUZ.
Si ser andaluz significa que parte de mis impuestos se van a destinar a que grupos neoprogres contruyan ficciones históricas, nexos inverosímiles y realidades culturales ñoñas... NO QUIERO SER ANDALUZ.
Si para ser andaluz tengo que hablar mal, ser gracioso, bailar sevillanas o emocionarme viendo "Las tardes con María de Monte"... NO QUIERO SER ANDALUZ.
Si ser andaluz implica vivir en una de las regiones más atrasadas de Europa que ha desaprovechado todas las oportunidades que se le han dado para reducir esa distancia con el resto de regiones... NO QUIERO SER ANDALUZ.
Prefiero ser Catalán o Vasco, que mi gobierno tenga cogido por los "güevos" al gobierno de la nación y que mi presidente, tenga las siglas que tenga, arañe todo lo que pueda de la caja.