viernes 23 de enero de 2009

Una mente criminal


A finales del S. XIX, Arthur Conan Doyle creó a su personaje más famoso: Sherlock Holmes. A lo largo de diversas aventuras, Holmes se enfrentó a un súper villano al cual definió como una mente criminal privilegiada. Este malo malísimo, era la cabeza visible de un círculo de perversos criminales, a los cuales protegía y dirigía, al estilo de El Padrino de Mario Puzo. Su gran inteligencia sólo se veía superada por su absoluta determinación hacia el crimen.
De joven, yo pasaba horas y horas leyendo las aventuras del intrépido y sagaz Holmes, y me parecía imposible que su enemigo pudiera disfrutar tanto con el ejercicio del mal en todas y cada una de sus facetas. Con el tiempo, me di cuenta de que el Profesor Moriarti, pues así se llamaba el personaje en cuestión, era la herramienta de Conan Doyle para dar emoción a sus relatos. Creaba un enemigo a la altura de Holmes, pero éste podía cumplir la máxima de que "Al final, los buenos siempre ganan". A partir de ese descubrimiento, empecé a sentir debilidad por el malvado profesor, preso de los caprichos de un novelista que lo había creado sólo y exclusivamente para el lucimiento de su protagonista más famoso.
Cosas del destino o casualidad, el caso es que nosotros también tenemos un Moriarti, aunque por este blog se le conoce bajo el seudónimo de Médano. Al igual que el personaje de Conan Doyle también es profesor, de secundaria, y siempre demostró una gran inteligencia a la hora de urdir planes perversos, de ahí su apodo.
En tono jocoso solía afirmar que moriría joven o daría con sus huesos en prisión por causa de su tendencia natural al delito. Por desgracia para la épica, y por fortuna para él, sus peores augurios no se han cumplido y, muy al contrario, hoy éjerce una profesión de prestigio, se encuentra felizmente casado con una gran mujer y es diligente padre de un estupendo niño y otro que está por llegar.
Para muchos de nosotros, sus amigos, siempre ha sido y será ese líder de mente privilegiada que pone su ingenio al servicio del "mal", entendido en el mejor sentido posible. La última fechoría que podemos atribuirle, los "Desayunos Camperos", han conseguido que volvamos a vernos con frecuencia haciendo lo que más nos gusta: salir al campo.
Creo que hablo en nombre de todos los que le apreciamos cuando le digo: Gracias Moriarti por ese derroche de imaginación y "malas" ideas que nos han hecho crecer, aprender y disfrutar juntos... Ja, je, ji, jo, ju...